Durante el segundo semestre de 2026 la economía colombiana atraviesa un momento particularmente ilustrativo para la teoría macroeconómica. El peso colombiano acumula una de las apreciaciones más marcadas de su historia reciente
La Tasa Representativa del Mercado (TRM) pasó de $3.757 al cierre de 2025 a cerca de $3.200 hacia finales de julio de 2026, su nivel más bajo en más de siete años
Mientras el Banco de la República sostiene una postura monetaria abiertamente restrictiva, con su tasa de intervención en 12% tras tres incrementos consecutivos en lo corrido del año. Surgen entonces preguntas inevitables: ¿por qué cae tanto el dólar si la economía se desacelera?, ¿qué relación tiene esto con las tasas de interés?, ¿y qué le espera al crecimiento en los próximos meses?
Para responderlas hace falta mirar dos mecanismos que operan al mismo tiempo: el canal monetario interno (cómo una tasa de interés más alta enfría el consumo y la inversión) y el canal cambiario (cómo esa misma tasa, al atraer capital extranjero, aprecia el peso y golpea el comercio exterior). Entenderlos juntos (y no por separado) es la clave para interpretar lo que está pasando.
El punto de partida: una inflación que se resiste a converger
Uno de los factores que más ha presionado los precios en 2026 es el fuerte incremento del salario mínimo decretado por el Gobierno de Gustavo Petro. El SMMLV pasó de $1.423.500 en 2025 a $1.750.905 en 2026 (un aumento nominal del 23%, equivalente a $327.405), con lo que, sumado al auxilio de transporte de $249.095, el ingreso mensual de un trabajador con este beneficio llegó a $2.000.000. El incremento fue tan superior a los parámetros técnicos habituales (inflación esperada, productividad y crecimiento económico, que según la fórmula tradicional habrían arrojado un ajuste cercano al 13,6%) que terminó en disputa judicial: el Consejo de Estado suspendió provisionalmente el decreto original en febrero, pero el Gobierno lo sostuvo mediante un decreto transitorio que mantuvo el mismo valor.
Un aumento salarial de esta magnitud presiona la inflación por tres vías: encarece los costos laborales de las empresas (que trasladan parte de ese costo a precios), indexa al alza otros contratos y tarifas atados al mínimo, y estimula el consumo de los hogares que ven crecer su ingreso disponible, desplazando la demanda agregada hacia la derecha en el modelo IS-LM.
El resultado es visible en las cifras: la inflación total se ubicó en 5,8% en mayo de 2026 y la inflación básica (sin alimentos ni regulados) en 6,0%, ambas cada vez más lejos de la meta del 3% y por encima del 5,1% con el que cerró 2025. El propio Banco de la República ha señalado que buena parte de ese repunte resulta difícil de explicar por factores distintos al exceso de demanda y al fuerte ajuste del salario mínimo.
Frente a este panorama, la Junta Directiva ha subido su tasa de intervención de forma consecutiva: +100 puntos básicos en enero (a 10,25%), +100 puntos básicos en marzo (a 11,25%) y +75 puntos básicos el 30 de junio (al actual 12%), el nivel más alto en varios años. El objetivo declarado es que la inflación retome la convergencia hacia la meta del 3% en 2027.
El canal monetario: cómo una tasa más alta enfría el consumo y la inversión
Este es el mecanismo de transmisión «clásico» de la política monetaria contractiva, y conviene desagregarlo paso a paso:

- El Banco de la República contrae la liquidez del sistema elevando su tasa de intervención, la tasa a la que les presta o les recibe dinero a los bancos.
- En el mercado monetario esto se traduce en una menor oferta de dinero para un nivel de demanda dado, lo que en el modelo IS-LM equivale a un desplazamiento de la curva LM hacia la izquierda: el nuevo equilibrio implica una tasa de interés de mercado más alta.
- El crédito se encarece para toda la economía (tarjetas, crédito de consumo, crédito comercial, hipotecario).
- Las empresas revisan sus proyecciones de inversión: muchos proyectos cuyo retorno esperado antes superaba el costo de capital dejan de ser rentables, así que la Inversión (I) cae.
- Los hogares, por su parte, reducen el consumo financiado con crédito (vehículos, vivienda, electrodomésticos), así que el Consumo (C) también se modera.
- Al caer C e I simultáneamente, la Demanda Agregada se contrae.
- Las empresas ajustan su producción a la baja ante una demanda más débil, lo que se traduce en un menor ritmo de crecimiento del PIB.
“Este es precisamente el mecanismo descrito por la teoría económica: la política monetaria contractiva no opera por decreto sobre el crecimiento, sino mediante el encarecimiento del crédito que lleva a empresas y hogares a posponer decisiones de gasto financiado.
El canal cambiario: por qué se aprecia el peso
Aquí entra el segundo mecanismo, propio de una economía abierta con movilidad de capitales (el marco de Mundell-Fleming, o modelo IS-LM-BP):
- Con la tasa de intervención colombiana en 12% frente a un rango de 3,50%–3,75% de la Reserva Federal de Estados Unidos (vigente desde diciembre de 2025), el diferencial de tasas supera los 8 puntos porcentuales.
- Bajo el supuesto de alta movilidad de capital, ese diferencial hace que los activos denominados en pesos (TES, CDT, papeles del mercado local) ofrezcan un rendimiento comparativamente más atractivo para el inversionista internacional.

- Para adquirir esos activos, los inversionistas necesitan comprar pesos, lo que aumenta la demanda de la moneda local frente al dólar en el mercado cambiario y genera una entrada neta de capitales.
- Esa mayor demanda de pesos (y mayor oferta relativa de dólares) aprecia la moneda: el precio del dólar en pesos cae. En la práctica, la TRM pasó de $3.757 en enero a un mínimo de $3.389 el 22 de junio y ronda los $3.200 hacia finales de julio, una caída interanual cercana al 22%.
- A ese diferencial de tasas se sumó, en junio, un factor de confianza: el resultado de la segunda vuelta presidencial del 21 de junio, en la que Abelardo de la Espriella se impuso a Iván Cepeda por un margen estrecho y fue proclamado presidente electo (asumirá el 7 de agosto, en sucesión de Gustavo Petro), coincidió con una aceleración adicional de la apreciación, lo que en el mercado local se conoce como el «efecto Abelardo». Esto confirma lo que ya señalaba el borrador original: el tipo de cambio no depende solo del diferencial de tasas, sino también de la confianza y el entorno político.
- Una moneda más fuerte encarece los bienes colombianos para el comprador extranjero (pierden competitividad) y abarata las importaciones, de modo que aumenta la propensión a importar y se reducen las exportaciones.
- Como las exportaciones netas (XN) son un componente de la Demanda Agregada, su caída presiona la curva IS hacia la izquierda: este es el denominado «efecto cambiario», un canal adicional y distinto al de las tasas de interés domésticas sobre el crédito.
El efecto conjunto: dos canales que se refuerzan
No se trata de dos historias separadas, sino de un mismo impulso de política monetaria que golpea la economía por dos vías a la vez. En el modelo IS-LM-BP con tipo de cambio flexible y alta movilidad de capital, esto es precisamente lo que predice la teoría: cuando el banco central sube su tasa por encima de la tasa externa, la LM se desplaza a la izquierda (canal del crédito) y, adicionalmente, la apreciación resultante desplaza la IS hacia la izquierda (canal cambiario). Ambos efectos se suman en la misma dirección, lo que explica por qué la política monetaria resulta especialmente potente (y especialmente costosa en términos de crecimiento) en una economía abierta como la colombiana.
Esto también explica la coexistencia entre la desaceleración productiva y unas tasas de interés relativamente altas: desaceleración productiva conviviendo con tasas de interés relativamente altas. El Banco de la República no puede bajar su tasa todavía porque la inflación sigue muy por encima de la meta; mientras tanto, la propia apreciación del peso sí ayuda a moderar la inflación por otra vía, al abaratar los bienes importados, aunque no lo suficiente como para compensar las presiones internas.
¿Significa esto que Colombia entrará en recesión?
No necesariamente. Es importante diferenciar entre una desaceleración (la economía sigue creciendo, pero a menor ritmo) y una recesión, que implica una contracción sostenida de la actividad. El PIB del cuarto trimestre de 2025 creció 2,2% en su serie desestacionalizada según el DANE, y el propio Banco de la República ha descrito el crecimiento como «moderado» pero con un nivel de gasto que aún supera niveles sostenibles.
Entre los factores que podrían seguir moderando el crecimiento en el segundo semestre están:
- Una tasa de intervención en 12% que encarece el acceso al crédito.
- Menor inversión privada por el mayor costo de financiamiento.
- Un peso apreciado que resta competitividad a los sectores exportadores.
- Un menor dinamismo de las exportaciones netas.
Pero el comportamiento del consumo, la velocidad con que ceda la inflación, el gasto público y las decisiones del gobierno entrante también incidirán en el resultado final. Es prematuro afirmar que la economía colombiana se dirige inevitablemente hacia una recesión.
Qué observar en los próximos meses
- La velocidad de descenso de la inflación total y básica, hoy en 5,8% y 6,0% frente a una meta de 3%.
- Las próximas decisiones de la Junta Directiva del Banco de la República: si la inflación empieza a ceder, podría abrirse espacio para pausar o revertir el ciclo de alzas.
- El comportamiento de la TRM, especialmente tras la posesión del nuevo Gobierno el 7 de agosto y sus primeras señales de política económica.
- El entorno externo: la Reserva Federal mantiene una postura de «tasas altas por más tiempo», lo que sostiene el diferencial de tasas con Colombia, aunque el mercado no descarta ajustes hacia fin de año.
¿Qué podemos afirmar de todo esto?
La economía no puede entenderse observando noticias aisladas. Detrás de cada decisión de política monetaria, de cada movimiento del dólar o de cada variación en las tasas de interés hay mecanismos que la teoría económica permite explicar con precisión: un canal monetario que encarece el crédito y frena el consumo y la inversión, y un canal cambiario que, a través de la entrada de capitales y la apreciación del peso, golpea adicionalmente el comercio exterior. El segundo semestre de 2026 es un ejemplo particularmente claro de cómo ambos canales operan de manera simultánea y se refuerzan mutuamente.
Más que memorizar conceptos, la teoría económica adquiere verdadero valor cuando se utiliza para interpretar los acontecimientos que afectan diariamente a empresas, inversionistas y hogares colombianos.






